jueves, 7 de octubre de 2010

Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010


Mis encuentros con las letras de Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) jamás han tenido un orden cronológico respecto a sus obras. Mi primer acercamiento fue con Pantaleón y las visitadoras a mis 16 años. La fluidez de su pluma y su descriptiva narrativa me atraparon rápidamente. Tiempo después conocí La ciudad y los perros, La casa verde -cómo olvidar a "la selvática"- y La fiesta del Chivo, además de su participación de la edición de Alfaguara del IV centenario del Quijote, donde nos muestra su interpretación de la obra de Cervantes en un breve ensayo titulado Una novela para el siglo XXI, la cual aborda perfectamente el libro en temas como La ficción y la vida, Una novela de hombres libres, Las patrias del Quijote, Un libro moderno y Los tiempos del Quijote.

A menudo me preguntaba el porqué no había recibido el Premio Nobel de Literatura -como me lo sigo preguntando respecto a Carlos Fuentes-, pues muchas personas, incluyéndome, consideraban que el también ensayista y dramaturgo peruano tenía los méritos suficientes para ser galardonado con la máxima distinción a las letras, para muestra el Premio Príncipe de Asturias a las Letras y el Premio Cervantes por mencionar algunos.

Después de 20 años desde el mexicano Octavio Paz, hoy, el Dr. Honoris Causa por la UNAM, Harvard, Yale, Oxford, entre otras, se convierte en el sexto escritor latinoamericano en ser condecorado con el premio a las letras más importantes del globo. No resta más que decir ¡Enhorabuena! y felicidades al periodista, ensayista, profesor, ex candidato presidencial, escritor y dramaturgo Mario Vargas Llosa.


Texto: Jesús Cáñez.
Imagen: google images.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Bicentenario III


Hoy cierro el tema del Bicentenario de la Independencia de nuestra nación con un tema algo largo, pero con grandes y explícitas palabras que salieron a la luz por la Secretaría de Educación Pública en enero de 1921 con José Vasconcelos como titular; palabras que destacan y muestran el México de ayer, hoy y tal vez del mañana; palabras que no buscan mostrarse heroicas y que sin exaltar las gestas de milicia reciben los más bellos laureles; palabras que en ciento cincuenta y tres versos hacen el poema mexicano por antonomasia. Sin más preámbulo, del postmodernista poeta jerezano Ramón López Velarde (1888 - 1921) describiendo en su versar los tiempos que le tocaron vivir, pensemos en su sentir y su expresión con la Suave Patria.

Suave Patria

Proemio

Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro,
a la manera del tenor que imita
la gutural modulación del bajo,
para cortar a la epopeya un gajo.

Navegaré por las olas civiles
con remos que no pesan, porque van
como los brazos del correo chuan
que remaba la Mancha con fusiles.

Diré con una épica sordina:
la Patria es impecable y diamantina.

Suave Patria: permite que te envuelva
en la más honda música de selva
con que me moldeaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas,
entre risas y gritos de muchachas
y pájaros de oficio carpintero.



Primer Acto

Patria: tu superficie es el maíz,
tus minas el palacio del Rey de Oros,
y tu cielo las garzas en desliz
y el relámpago verde de los loros.

El Niño Dios te escrituró un establo
y los veneros del petróleo el diablo.

Sobre tu capital, cada hora vuela
ojerosa y pintada, en carretela;
y en tu provincia, del reloj en vela
que rondan los palomos colipavos,
las campanadas caen como centavos.

Patria: tu mutilado territorio
se viste de percal y de abalorio.

Suave Patria: tu casa todavía
es tan grande, que el tren va por la vía
como aguinaldo de juguetería.

Y en el barullo de las estaciones,
con tu mirada de mestiza, pones
la inmensidad sobre los corazones.

¿Quién, en la noche que asusta a la rana,
no miró, antes de saber el vicio,
del brazo de su novia, la galana
pólvora de los fuegos de artificio?

Suave Patria: en tu tórrido festín
luces policromías de delfín,
y con tu pelo rubio de desposa
el alma, equilibrista chuparrosa,
y a tus dos trenzas de tabaco sabe
ofrender aguamiel toda mi briosa
raza de bailadores de jarabe.

Tu barro suena a plata, y en tu puño
su sonora miseria es alcancía;
y por las madrugadas del terruño,
en calles como espejos, se vacía
el santo olor de la panadería.

Cuando nacemos, nos regalas notas,
después, un paraíso de compotas,
y luego te regalas toda entera,
suave Patria, alacena y pajarera.

Al triste y al feliz dices que sí,
que en tu lengua de amor prueben de ti
la picadura del ajonjolí.

¡Y tu cielo nupcial, que cuando truena
de deleites frenéticos nos llena!

Trueno de nuestras nubes, que nos baña
de locura, enloquece a la montaña,
requiebra a la mujer, sana el lunático,
incorpora a los muertos, pide el Viático,
y al fin derrumba las madererías
de Dios, sobre las tierras labrantías.

Trueno del temporal: oigo en tus quejas
crujir los esqueletos en parejas;
oigo lo que se fue, lo que aún no toco
y la hora actual con su vientre de coco,
y oigo en el brinco de tu ida y venida,
¡oh trueno! la ruleta de mi vida.



INTERMEDIO

Cuauhtémoc

Joven abuelo: escúchame loarte,
único héroe a la altura del arte.

Anacrónicamente, absurdamente,
a tu nopal inclínase el rosal;
al idioma del blanco, tú lo imantas
y es surtidor de católica fuente
que de responsos llena el victorial
zócalo de cenizas de tus plantas.

No como a César el rubor patricio
te cubre el rostro en medio del suplicio:
tu cabeza desnuda se nos queda
hemisféricamente, de moneda.

Moneda espiritual en que se fragua
todo lo que sufriste: la piragua
prisionera, el azoro de tus crías,
el sollozar de tus mitologías,
la Malinche, los ídolos a nado,
y por encima, haberte desatado
del pecho curvo de la emperatriz
como del pecho de una codorniz.



Segundo Acto

Suave Patria: tú vales por el río
de las virtudes de tu mujerío;
tus hijas atraviesan como hadas,
o destilando un invisible alcohol,
vestidas con las redes de tu sol,
cruzan como botellas alambradas.

Suave Patria: te amo no cual mito,
sino por tu verdad de pan bendito,
como a niña que asoma por la reja
con la blusa corrida hasta la oreja
y la falda bajada hasta el huesito.

Inaccesible al deshonor, floreces;
creeré en ti, mientras una mexicana
en su tápalo lleve los dobleces
de la tienda, a las seis de la mañana,
y al estrenar su lujo, quede lleno
el país, del aroma del estreno.

Como la sota moza, Patria mía,
en piso de metal, vives al día,
de milagro, como la lotería.

Tu imagen, el Palacio Nacional,
con tu misma grandeza y con tu igual
estatura de niño y de dedal.

Te dará, frente al hambre y el obús,
un higo San Felipe de Jesús.

Suave Patria, vendedora de chía:
quiero raptarte en la cuaresma opaca,
sobre un garañón, y con matraca,
y entre los tiros de la policía.

Tus entrañas no niegan un asilo
para el ave que el párvulo sepulta
en una caja de carretes de hilo,
y nuestra juventud, llorando, oculta
dentro de ti, el cádaver hecho poma
de aves que hablan nuestro mismo idioma.

Si me ahogo en tus julios, a mí baja
desde el vergel de tu peinado denso,
frescura de rebozo y de tinaja,
y si tirito, dejas que me arrope
en tu respiración azul de incienso
y en tus carnosos labios de rompope.

Por tu balcón de palmas bendecidas
el Domingo de ramos, yo desfilo
lleno de sombra, porque tú trepidas.

Quieren morir tu ánima y tu estilo,
cual muriéndose van las cantadoras
que en las ferias, con el bravío pecho
empitonando la camisa, han hecho
la lujuria y el ritmo de las horas.

Patria, te doy de tu dicha la clave:
sé siempre igual, fiel a tu espejo diario;
cincuenta veces es igual el
Ave
taladrada en el hilo del rosario,
y es más feliz que tú, Patria suave.

Sé igual y fiel; pupilas de abandono;
sedienta voz, la trigarante faja
en tus pechugas al vapor; y un trono
a la intemperie, cual una sonaja:
¡la carretera alegórica de paja!

Texto: Jesús Cáñez
Imagen: http://azteca21.com/n/images/stories/cultsuavepatria1309.jpg

martes, 7 de septiembre de 2010

Bicentenario II


Siguiendo con los varios pensamientos que acosan mi mente con motivo del Bicentenario, vamos nuevamente con los héroes de la Independencia de nuestro país, sólo que está vez no serán los anónimos, ni los que nos dieron patria -que ya son por demás conocidos, sino los que nos dieron letras.

Uno de ellos es Anastasio Ochoa (1783-1833), poeta y sacerdote mexicano nacido de padres españoles, que tuvo en la fuerza de su pluma la capacidad de demostrar el patriotismo por la tierra que lo vio nacer. Cuenta con varios poemas en que expresa su sentir por la Independencia mexicana, y de entre esos escritos me permito poner aquí el siguiente tema.

Letrilla por la Independencia

Que somos libres
la ley pronuncia
y todo anuncia
felicidad.

¡Viva, digamos,
con voz festiva,
la Patria y viva
la libertad!

Ya todo sea
desde este día
paz, alegría,
prosperidad.

¡Viva, digamos,
con voz festiva,
la Patria y viva
la libertad!

Pues las cadenas
del despotismo
al hondo abismo
cayeron ya.

¡Viva, digamos,
con voz festiva,
la Patria y viva
la libertad!

Por más que Iberia
sus rayos vibre,
México libre
siempre será.

¡Viva, digamos,
con voz festiva,
la Patria y viva
la libertad!

Sólo en nosotros
entre venturas,
y entre dulzuras
reine la paz.

¡Viva, digamos,
con voz festiva,
la Patria y viva
la libertad!

Huyan por siempre
los sinsabores,
odios, rencores,
rivalidad.

¡Viva, digamos,
con voz festiva,
la Patria y viva
la libertad!

Del mexicano
la dicha afirme
la unión y firme
sinceridad.

¡Viva, digamos,
con voz festiva,
la Patria y viva
la libertad!



Texto: Jesús Cáñez.
Imagen: Google Images.

martes, 31 de agosto de 2010

Bicentenario



Esta es la primera de algunas entradas de varias ocupaciones que he traído en la mente de forma reciente, y es que estos últimos meses he estado pensando, tal vez vanamente, pero pensando, qué tipo de festejos serían los ideales para el bicentenario de la independencia de nuestro país, o qué sería lo mejor que le pudiera ocurrir en este año a nuestra tierra.

Primero pensé que México ganaría el mundial de futbol de Sudáfrica -sí, vanamente-, pero ah, esos argentinos; después, siguiendo con el soccer, que Chivas ganara la final del torneo más importante del continente americano, pero ah, esos brasileños; otro día pensaba en una canción "oficial", aunque nunca me imaginé que fuera un dueto muy particular: por un lado un letrista y músico excelente como el señor Jaime López, para muchos conocido porque Café Tacvba le grabó Chilanga Banda hace unos años; y por otro lado uno de los más grandes talentos del pop que ha dado este suelo como lo es el señor Aleks Syntek. El dueto con el maestro López y el ex chiquilladas no funcionó como se suponía, recibiendo fuertes críticas, a tal grado que el intérprete de Sexo, pudor y lágrimas mejor cerró su cuenta de Twitter (meras cuestiones publicitarias).
Pensé después que algo que pusiera el nombre de México muy en alto al menos por un año sería que en un concurso de belleza internacional repitiéramos la corona universal. ¡Vaya, hasta que se me hizo una!

Pero pasó poco tiempo y escuché en algún lugar de cuyo nombre no me quiero acordar a ciertos radicales que incitaban a la gente a no festejar otro aniversario más de la independencia del país porque no había nada qué festejar. Tal vez hasta cierto punto tengan razón, pero no considero que esa sea la solución a los problemas de todo tipo que atraviesa el país, usted póngale el nombre sobre la línea.
Y nunca he sido de las personas que les gusta escribir de forma propositiva (tal vez por eso no trago a Cohelo, Cuauhtémoc Sánchez o hasta el mismo Neruda...Pero esa es otra historia)aunque esta ocasión creo que merece la pena mencionarlo, pues aún existen los mexicanos que siguen siendo héroes nacionales, como la madre que saca adelante a sus hijos haciéndola de papá, mamá, maestra, psicóloga, terapista, enfermera, guía espiritual, consejera sentimental, chef y una infindad de etcéteras, por poner un ejemplo. Así como esas señoras hay muchos otros conacionales que luchan día a día por un país mejor para ellos y los que los rodean, por ellos me permito adelantarme algunos días al grito para decir que por esos héroes anónimos que ¡Viva México!

Texto: Jesús Cáñez.
Imagen: http://files.myopera.com/k-77/blog/2007-09-01.jpg

viernes, 30 de julio de 2010

El ajetreo


Me quedé de ver con un amigo que hace tiempo no frecuentaba. La reunión se dio y transcurrió entre una que otra cerveza, música y poesía. Todo normal. Repentinamente llegaron las clásicas y obligatorias preguntas personales: ¿Qué ha sido de tu vida? ¿Sigues con la misma que aquella vez..., porque sí es la misma, verdad? Paradójicamente, fue el momento de las respuestas las que llenaron mi mente de otro tipo de interrogantes, al contestarme: "Pues ya sabes, ando todo ajetreado".

Terminamos la reunión y quedamos de vernos pronto con el otra vez clásico y obligatorio "estamos en contacto"; pero en mi cabeza seguía flotando el "ando todo ajetreado", término recurrente y agradable eufemismo. El caso es que me di a la tarea de investigar bien el significado del verbo ajetrear en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española y este fue el resultado que arrojó:

Ajetrear.
(De ahetrar).

1. tr. Molestar, mover mucho, cansar con órdenes diversas o imponiendo trabajo excesivo.

2. prnl. Fatigarse corporalmente con algún trabajo u ocupación, o yendo y viniendo de una parte a otra.

Pues he ahí el significado y cerramos con un soneto para la circunstancia.


El ajetreo

Menciona, Doña Meche, la vecina,
que cuide por favor de mi persona,
que todo está fatal por esta zona
y acaban de asaltar al de la esquina;

que México perdió con Argentina,
que aplican nueva ley en Arizona,
que quiero enriquecer a la Corona,
que soy también poeta de cantina.

Yo pienso que no todo está tan feo
-será cuestión de ver el mismo lado-:
echémosle la culpa al ajetreo.

Mas ya no quiero hablar de lo anunciado,
me voy en un camello a mi deseo;
habrán de disculpar, ando ajetreado.

Texto: Jesús Cáñez.
Imagen: Jesús Cáñez.

viernes, 18 de junio de 2010

¡Adiós, Saramago!


Víctima de la leucemia crónica que lo aquejaba, hoy, 18 de junio de 2010, fallece a los 87 años el ganador del premio Nobel de Literatura en 1998, José de Sousa Saramago.

La pérdida del multipremiado dramaturgo, periodista y escritor, autor de obras como El hombre duplicado, El evangelio según Jesucristo, Ensayo sobre la ceguera y Las intermitencias de la muerte, entre otros, es tal vez, la más grande de los últimos años en el mundo de la Literatura, como lo fue en su momento la de Mario Benedetti.

Ateo declarado, comunista y muchas veces censurado, Saramago, considerado por muchos como el máximo aportador a la Literatura moderna, muere físicamente pero su esencia permanece en toda la extensión de su obra: poesía, ensayo, teatro y novela. Para ejemplo claro su última novela, Caín, donde hace refrencia al Antiguo Testamento de la Biblia, con pasajes claros y ciertas interrogantes que envuelven la imaginación de una manera mágica, llena de ironías, sarcasmos y humor como sólo la la prosa del también Dr. Honoris Causa por la UNAM, puede hacerlo.
De su libro Poesías Completas -altamente recomendable-, dejo aquí un poema del lusitano para nuestro recreo:

No diré:
que el silencio me sofoca y me amordaza.
Callado estoy, callado quedaré,
ya que la lengua que hablo es de otra raza.

Las palabras consumidas se acumulan,
se contienen, cisterna de aguas extinguidas,
penas ácidas en limos transformadas,
fondo vaciado con raíces torcidas.

No diré:
que ni siquiera el esfuerzo de decirlas merecen,
palabras que no digan lo que sé
en este retiro en que no me conocen.

Ni sólo lodos se arrastran, ni sólo limos,
ni sólo animales flotan, muertos, miedos,
turgentes frutos en racimos entretejidos,
en el negro pozo desde donde suben dedos.

Sólo diré,
crispadamente recogido y mudo,
que el que se calla cuando me callé
no podrá morir sin decirlo todo.

Mi más sentido pésame para el dramaturgo lagunero Alan Mesta. Descanse en paz José Saramago.

Texto: Jesús Cáñez.
Imagen: http://bertachulvi.files.wordpress.com/2008/10/saramago.jpg

lunes, 19 de abril de 2010

"Pero qué bonito y sabroso"


“Pero qué bonito y sabroso bailan el mambo los mexicanos”, especialmente los laguneros. Y no sólo el mambo, sino también el danzón, la cumbia, el rock and roll y el swing.

Esto viene a relucir ya que todos los domingos en la plaza de armas de Torreón, hacen cita cientos de laguneros –en su mayoría de la tercera edad-, con sus mejores ropas, peinados y zapatos para gastar la suela contra el piso.La música de orquesta, la manera de moverse y la vestimenta de los alegóricos bailarines, automáticamente remontan el pensamiento a los salones y casinos de baile de hace algunas décadas; a películas del genial Tin tan y por qué no, hasta a las de ficheras.

Es sumamente admirable que ante la mirada alegre de los espectadores –entre los cuales me encuentro algunas veces-, las personas contoneen su cuerpo al ritmo de la música de una manera sumamente impresionante, con un porte y elegancia que engalana el menor de los movimientos rítmicos.

Por hoy me despido recomendando la visita al centro de Torreón en un domingo por la tarde. No nos arrepentiremos. Deleitémonos con los bellos edificios de la Juárez, Cepeda y Morelos; vayamos a comer un duro de harina con salsa casera; a tomarnos un agua célis; y, claro, a poner nuestra mente a andar –y nuestros pies también- con todos aquellos que mantienen la ciudad llena de vida.

Texto: Jesús Cáñez.
Fotografía: Esly Cáñez.